Mujeres del Morrito en Tumaco fortalecen su juntanza comunitaria
Las mujeres del Morrito en Tumaco comenzaron a reunirse alrededor de una necesidad urgente: transformar las violencias que han marcado sus vidas en caminos de dignidad, autonomía y protección colectiva. En un territorio atravesado por el conflicto armado y profundas desigualdades sociales, estos espacios se han convertido en escenarios de encuentro, escucha y construcción de soluciones desde la comunidad.
De ese proceso nace y avanza “Juntanza por las mujeres del Barrio El Morrito”, una iniciativa impulsada por la Parroquia Santos Americanos y que empezó a desarrollarse con el apoyo del Programa de Pequeños Proyectos de la Corporación ITA-CHO. El proyecto busca aportar a la superación de las violencias basadas en género mediante procesos formativos, diálogo comunitario y fortalecimiento organizativo, poniendo en el centro las experiencias y necesidades de las mujeres del territorio.
Como primeros avances, el proceso ya cumplió una fase inicial con la realización de tres talleres orientados al mapeo de situaciones de riesgo para las mujeres del barrio, la promoción de la igualdad de género y la exigibilidad de derechos, así como la recuperación de la dignidad y el fortalecimiento de la autoestima. Más allá de los contenidos formativos, estos encuentros han permitido que experiencias antes silenciadas empiecen a nombrarse, compartirse y transformarse colectivamente.
El proyecto se desarrolla en un contexto que exige respuestas inmediatas. La Defensoría del Pueblo ha alertado sobre el aumento de violencias sexuales en el Pacífico nariñense, especialmente en zonas rurales, lo que evidencia la necesidad de fortalecer procesos comunitarios de prevención, acompañamiento y protección.
Dentro de la Juntanza también se han abordado temas como derechos sexuales y reproductivos, enfoque positivo de la sexualidad femenina y bienestar físico, sexual y mental en contextos de conflicto. Estos espacios han permitido reflexionar sobre el proyecto de vida, la toma de decisiones informadas y la construcción de relaciones libres de violencia, fortaleciendo la autonomía y el reconocimiento del propio valor.
Hoy, la Juntanza se consolida como un espacio de encuentro y apoyo entre mujeres que están construyendo nuevas formas de cuidado colectivo y defensa de sus derechos. Con el acompañamiento del Programa de Pequeños Proyectos, el proceso continúa avanzando, fortaleciendo liderazgos locales y apostando por la transformación del territorio desde lo comunitario.
En El Morrito, el proceso apenas comienza, pero confirma algo fundamental: cuando la comunidad se une y decide hacer las cosas bien, sí es posible transformar el territorio.



